Este año encaramos la conmemoración de la proclamación de la Segunda República Española en un momento de especial gravedad para la situación de los trabajadores y las clases populares. La política de recortes, la demolición del estado social, el estrepitoso fracaso de la reforma laboral, y la cada vez más evidente subordinación a los dictados de la Troika están suponiendo un proceso acelerado de precarización y empobrecimiento, y, al mismo tiempo, de rechazo popular del actual modelo político, económico y social.