El acto se desarrollará el viernes 17 de abril a las 19:30 en el Centro Social Trilce, calle Empedrada nº 16 de Pinto.
Las recientes noticias en diversos medios de
comunicación ubicando a Pinto en la ruta de los residuos nucleares que serán
transportados desde la central nuclear de Almaraz (Cáceres) hasta el Almacén
Temporal Centralizado (ATC) de Villar de Cañas (Cuenca), ha motivado a
Ecologistas en Acción de Pinto a realizar un acto antinuclear con la inauguración
de una exposición y la impartición de una charla en la que intervendrá Antonio
García Menéndez, miembro de dicha organización.
Dicho acto se inscribe en la campaña estatal de Ecologistas en Acción denominada
“De Fukushima a Chernóbil, pasando por Harrisburg” del 7 de marzo al 26 de abril
de 2015 con actos diversos por toda España, pidiendo el cierre de las centrales
nucleares de más de 30 años.
En el acto se hablará del ATC, de la evolución de la energía nuclear y de los
operadores de las centrales nucleares que intentan por todos los medios alargar la
vida de estas instalaciones más allá de lo sensato. En el sistema eléctrico español
una central amortizada es un verdadero negocio porque puede cobrar la
electricidad a 6 veces su valor, dando unos márgenes de beneficio desmesurados
para una actividad industrial. Sin embargo, este alargamiento de vida implica
aumentar el riesgo de accidente de forma inaceptable, dados los problemas
asociados al envejecimiento de la central: avance de la corrosión, degradación de
sistemas de seguridad, obsolescencia de numerosas instalaciones, etc.
Por todo ello, Ecologistas en Acción pide cerrar las centrales españolas según
vayan cumpliendo 30 años, de tal forma que no supongan un riesgo inaceptable y
no impliquen que los poderes públicos deban indemnizar a sus propietarios, lo que
recaería finalmente sobre los bolsillos de los consumidores.
La mayor parte del parque nuclear español supera los 30 años: Garoña (Burgos), la
más antigua con 44 años; Almaraz I y II (Cáceres) 32 y 31 años, respectivamente;
Ascó I (Tarragona) 31 años, y Cofrentes (Valencia) 30 años, por lo que ya deberían
estar cerradas o preparando su cese de explotación; Ascó II (Tarragona) cumplirá
30 años en 2016, mientras que Vandellós II (Tarragona) y Trillo (Guadalajara),
deberían cerrar en 2018.
Este calendario de cierre es perfectamente asumible dada la sobrepotencia
eléctrica del sistema español. Por otra parte, permite que los operadores de las
centrales recuperen sus inversiones y el cierre no sea oneroso para los ciudadanos.
No hay peligro alguno de desabastecimiento, ya que el parque eléctrico español
permite prescindir sin problemas de los 7.400 MW aportados por las nucleares. En
efecto, la potencia instalada es de unos 104.000 MW, muy superior a la máxima
demanda, del orden de unos 45.000 MW.
Pinto, a 13 de Abril de 2015.

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